Se llama corazón

09/11/2012

I don’t even know you!

Já! Recuerdo como si hubiera sido ayer, aún siento la brisa del mar acariciando mi rostro, aún recuerdo esa noche recostado en la arena viendo las estrellas con tanta alegría, el sonido de las olas golpear una y otra vez.

Pero, las leyes de la vida a veces nos parecen injustas, o quien sabe, tal ves sean injustas…

La brisa del mar acabó, las estrellas apagaron su brillo, las olas dejaron de golpear la arena.

Las agujas del reloj corrieron con tanta prisa, al solo dar un corto suspiro pasaron mas de mil años, mientras yo me lamentaba por no poder ver nuevamente el brillo de las estrellas y todo lo demás.

¡Que tonto!

Una noche, caminando solo, sin rumbo, alcancé a ver un pequeño resplandor, era hermoso, no podía dejar de verlo, me acerqué rápidamente para saber de que se trataba.

Estaba corriendo para alcanzarlo, no había sentido nada tan bello como esa luz en ese momento. Me hacía sentir una paz extraordinaria.

¿Quién eres?

La luz de la luna. El brillo de las estrellas es hermoso, pero en todo este tiempo que han estado apagadas no haces más que lamentarte, te segaste y olvidaste que la luna también brilla, y, aunque sea reflejo del sol, es muy hermoso y único. Respondió.

Sonreí.

Bajé mi mirada a mis pies descalzos, y noté que estaban sobre una arena muy suave y tibia.

Ya sufriste demasiado, has abierto los ojos no para ver, sino para sentir. Por eso a partir de esta noche volverás a sentir la brisa del mar que acaricia tu rostro, la luz de las estrellas volverá a encender, las olas golpearan la arena… Dijo.

Rompí en llanto.

¿Qué es esto que siento en mi pecho?

Se llama corazón, en todo este tiempo lo olvidaste y este quedó dormido. Ahora ha despertado, para latir tan fuerte, y hacerte brillar desde tu interior.

Cuando brille lo suficiente, iré por ti, y serás una estrella más, para alumbrar a todo el que lo necesite. Ahora ve y duerme.

Me acosté en la arena, y….

…Me dormí.

Adolfo Penados – 2012

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randomizame

13/10/2012

Hay una parte que existe de mi, que sé que siempre estará ahí, que tolero y acepto, pero odio con todo mi seeeeer….

 

 

 

 

 

 

 

 

DLFT

Niña

26/09/2012

Hay una niña, sola en su habitación, jugando con el aire y su imaginación. No comparte tesoros, ni tampoco secretos, su universo es grande, más que el mundo entero. Ella ríe sin saber porque, ella hablar sin saber porque, ella mira a su alrededor, y no ve más que dolor.

Niña que será de ti, sin sueños que cumplir, con tu vida no querrás seguir. Niña…

Cien noches de lagrima, y de fría oscuridad. El calor más cercano era el de la soledad. Tiene tanto miedo a que puedan entrar en su frágil burbuja de irrealidad.

 

La quinta estación…

 

 

 

Esta canción me encanta, me identifico tanto con esa niña… me siento un niño en mi burbuja de irrealidad.. simplemente lo máximo =) !! 
DLFT

La Misteriosa Mora Azul

19/09/2012

La misteriosa mora azul

¿Ustedes recuerdan el cuento de la cenicienta? Ese donde una chica va a una fiesta, enamora al príncipe, y olvida su zapatilla. Bueno, algo muy parecido me pasó hace apenas unos meses. Mi familia y amigos me llaman Kevo, soy un joven promedio de unos 22 años, estudio en la universidad, y aun vivo con mis padres, no tengo hermanastros ni nada como en la cenicienta pero esto fue lo que pasó:

Llegó el día de mi cumpleaños, y, a pesar que no estaba tan emocionado por ello, recibí abrazos por todas partes, un spam terrible en el Facebook, besos de las amigas de mi abuela, un suéter de lana con estampado de gatos que me dio mi abuela, entre otras cosas muy curiosas pero poco servibles. El día había transcurrido, y mis dos mejores amigos no me habían deseado feliz cumpleaños. Lorena y Roberto, mis dos mejores amigos de toda la vida, que por cierto eran novios. En años anteriores siempre llegaban a despertarme a mi casa con un pedazo de pastel o algo similar, seguramente lo olvidaron este año. Admito que por un momento me molesté un poco, pero luego no le di importancia y me puse a comer más pastel.

Mi abuela me había advertido desde días antes que el día de mi cumpleaños no podía salir de fiesta a ningún lugar, para estar con ellos. Hice caso a su sugerencia y aparte que nadie me había propuesto salir :(, en la tarde mi abuela me dijo que me pusiera “guapo” porque íbamos a ir a cenar, yo pensé: “después de todo ir a cenar, no tengo ganas”, pero a mi abue nadie le llevaba la contraria, así que lo hice. Me puse “guapo” como diría mi abuela, y, me puse el suéter de gatitos que me había regalado. La pena y la vergüenza no vivía en mí.

-M’ijo te pondré esta venda en tus ojos para que no veas a donde te llevamos, para que sea sorpresa hasta el final- dijo la abuela. Comencé a sospechar de ella, me puse la venda. Subimos al vehículo, mi padre condujo por mucho rato, yo no tenía idea a donde iba. Me emocionaba la sorpresa, aunque lo que mi mente decía era: “de seguro me llevan a comer pizza, otra vez o_O”. Me bajaron del vehículo y me llevaron a un lugar, aun con los ojos vendados y luego dijo mi abue: -Muy bien m’ijo disfruta de tu cumple como nunca lo haz hecho, pórtate bien- luego de decir eso se rio muy sospechosamente y ya no escuché nada más.

Después de eso, escuché unos pasos detrás de mi, sentí que me alguien me quitaría la venda de los ojos. “Tanto alboroto por un pedazo de pizza” pensé. Me retiraron la venda de los ojos y en ese instante escuché un gran “¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!!” de muchas personas en el lugar. Cuando reaccioné estaba al rededor de mucha gente, amigos, familia y otras personas que nunca en mi vida había visto. Era un lugar gigante, luces de colores, música disco, una de las mejores fiestas a las que he ido, y nada más, y nada menos, que organizada por Lorena y Roberto. Me gustaría contarles más cosas pero lo único que recuerdo  es que me quité el suéter de gatos, fui a bailar con una chica que llevaba una blusa blanca con una mora azul en el frente, y, después de eso,  recuerdo que estaba en el baño de la casa de Roberto tirado en el suelo, con mi ropa llena de vomito, despeinado y con una resaca horrible.

Tuve la mejor fiesta de cumpleaños de mi vida, y, no recuerdo nada :(. Se preguntan que tiene que ver esto con el cuento de la cenicienta ¿verdad? Pues sucede que, en el bolsillo de mi pantalón había una mora azul. Cuando la vi, recordé a esa misteriosa chica con la que bailé la noche de mi cumpleaños, pero no recordaba su rostro, ni nada acerca de ella, solo que tenía una mora azul en su blusa dibujada. Le dije a Roberto que me ayudara a localizarla, o que me dijera quien era, el tampoco sabía de quien yo hablaba. Me di a la tarea de encontrar a esa mujer, volver a verla, e invitarla a un café o algo. Y es que algo dentro de mi me decía que tenia que buscarla, pero no sabia porque. Así que comencé mi búsqueda.

Lorena y Roberto, parecían no ayudar mucho en mi búsqueda, sentí que era una tarea muy difícil hacerlo solo. Pregunté a algunas chicas de la Universidad que según mis amigos habían ido a la fiesta, pero nadie conocía o era la ya famosa chica con la blusa de la mora azul.  Así que pensé en dejar de buscar a alguien, que tal vez no se acuerde de mi, ya había buscado por dos semanas. Pero, a la mañana siguiente había llegado una carta para mí. Yo nunca recibo correo, pero esta vez decía, “para kevo ;)” en el frente del sobre color azul. Extrañado abrí el sobre, y saqué una pequeña hoja color morado oscuro, y, con letras blancas decía: “Hola Kevo, eres un chico lindo, no te rindas en tu búsqueda, estás más cerca de lo que crees, revisa en tu jardín, bajo el rosal y encontraras una pista. Ya sabes quien soy, pero te dejo una pista siente el aroma de esta carta. XOXO”

¿Extraño verdad? Acerque la hoja a mi nariz, y tenia un olor un poco dulce, era olor a mora azul. Imaginen mi cara de “¿¡que demonios está pasando!?”. Fui al jardín, bajo el rosal había una mora azul y, a su costado había una hoja que decía “Ve a la frutería, dile a la señora que te llamas Kevo y que quieres comprar una mora azul”. Esto ya se estaba poniendo interesante, me identifiqué con el príncipe que busca su princesa y la única pista es una zapatilla, pero, mi pista era la mora azul y ella si sabia que la buscaba.

Estaba feliz, debo admitirlo, corrí a la dicha frutería, pero estaba cerrada. Casi muero en ese momento. Había un cartel que decía que su horario era de 8:00 a 15:00 horas, lunes a viernes. Eran las 9:00 del día sábado. Tenía que pasar dos días completos esperando. Regresé a mi casa, triste y decepcionado, sin mencionar lo ansioso que me sentía. Al entrar mi abuelita grita desde la cocina: “¡¡¡M’IJO, hice waffles con mermelada de mora azul!!!” Mi cara “-_-“, no sabía si era el destino, o todo estaba cruelmente planeado, para hacerme sufrir.

Bueno, debo confesar que fue el fin de semana más largo de todos. Lunes, desperté desde muy temprano, eran las 7:58 de la mañana, y yo estaba afuera de la frutería esperando que la abrieran. A las 8:00 en punto la abrieron y entre corriendo como alma que lleva el diablo. Por ser una frutería pequeña, solo hay una señora y una muchacha atendiendo, pensé “¿Será esta muchacha la chica mora azul? ♥, ¡encontré ya a la chica mas misteriosa que he conocido y ni recuerdo!” la única forma de saberlo era hacer lo que se me pedía. Dije a la señora muy nervioso: –Hola, vengo a comprar moras, pero de las azules-, ella me vio de pies a cabeza, y dijo: -¿Puedo saber tu nombre?- Yo moví la cabeza de arriba a abajo y dije: -¡¡Mi nombre es Kevo!!- un poco exaltado. -Sabía que vendrías pero no tan temprano- dijo la señora, vio a la muchacha y ambas rieron al mismo tiempo. O_O “Sabia que ella era” pensé.

Me quedé viendo a la muchacha en aquella frutería para tratar de recordarla bien. Ella me vio fijamente a los ojos y sonrió diciendo -Kevo, no me veas tanto, no soy yo la chica mora azul- (mi cara -_-‘) -No hagas esa cara niño, la chica que buscas esta muy cerca, toma, dejó esto para ti- dijo la señora, a la cual nunca pregunté su nombre. Me entregó una botella de jugo de mora azul, con una hoja adentro. La mora azul comenzaba a estresarme.

Salí de esa frutería, saque la hoja y tenia escrito lo siguiente:
1. Hola de nuevo, creo que estamos jugando a encontrar el tesoro escondido, no es que yo sea un tesoro, pero es muy gracioso verte hacerlo.
2. Del lado de atrás de esta hoja hay un mapa de la universidad, síguelo en orden, y encontrarás otra cosa que te acercará a mi solo un poco más. ¿Aún quieres encontrarme verdad? Porque yo si espero el rencuentro.
3. Hoy es lunes, el miércoles a partir de las 14:00 horas de esta semana puedes empezar tu búsqueda.
4. XOXO
PD: Cada día amo más las moras azules.

Volteé la hoja y era un mapa poco elaborado de la universidad, que mencionaba direcciones y pasos exactos que debía seguir. Ese mismo día hice la búsqueda, conté mis pasos con mucha precaución, y el lugar del “tesoro” era el aula en donde recibía clases de Literatura. Extraño, muy extraño. Por lo menos ya sabia donde era, ahora solo tenia que esperar al miércoles a las dos. Y como si fuera poco, al día siguiente (martes) mi abue hizo un refresco de mora azul. Raro, ella nunca hacia refrescos de estos. Alguien quería verme quemándome de la desesperación.

¿Ya los aburrí o desesperé? Imaginen ahora como estaba yo con tanta “pista”, aunque cada vez me parecía más interesante la chica mora azul.

Llegó el miércoles, 2pm, fui al salón de literatura, aunque yo recibía literatura solo los viernes. Mis nervios empezaron, entre y ahí estaba Lorena, (mi mejor amiga), ella gritó mi nombre. Me acerqué a saludarla volteando a ver para todos lados, esperando ver la siguiente pista o a la chica mora azul. -Oye Kevo, tengo algo para ti- dijo Lorena, yo pensé “Que ella no sea la chica mora azul por favor, es amiga y novia de Roberto. Que no sea ella, que no sea ella”. -Ten este sobre, contiene una carta y una invitación de parte de tu chica mora azul :D- dijo ella, yo pensé “Gracias a Dios no eres la chica mora azul” y hacia la danza de las frutas en mi mente.

En este sobre había una carta que solo tenia escrito en ella: “Espero y no faltes, quiero que llegues una hora antes a la que ahí dice. ” y junto a ella una entrada al cine de la ciudad, no vi que película era, lo único que vi fue la hora y la fecha, 16:00hrs del viernes, por lo tanto tenia que estar allí a las tres y faltaban otros dos días. Lorena me deseo suerte y se fue. (Mi cara ._.) La carta no decía nada más, más misterio. Empecé a creer que era un juego tonto de Roberto y Lorena hacia mí.

Ese mismo miércoles después de  la Universidad y toda la tarea que tenia por hacer, hablé con mi abuelita y le conté todo lo que pasaba con la chica mora azul, ella sonrió como si ya sabía lo que estaba pasando. Yo pensé: “¿Acaso será ella cómplice de este juego?  ¬¬”. Le dije que quería impresionar mucho a la chica mora azul, y que después del cine, si todo salía bien quería invitarla a cenar a mi casa. Mi abuelita accedió encantada a preparar una cena deliciosa (como las que siempre hace, pero, esta era más especial). Mi padre estaba presente cuando dije todo eso a mi abue, así que me dio permiso para llevarme el carro azul, que se suponía que era para mi, pero el utiliza porque le gusta más, y, el suyo se arruinó.

Jueves por la mañana, faltaba un día para conocer a la tan misteriosa chica mora azul. Fui a la frutería por un encargo de mi abue para la cena. Yo iba un tanto apurado porque aún tenía que ir a la universidad, y se me hacia tarde. Entré a la frutería corriendo y, justo en la entrada choque con una muchacha, en ese momento ella dejó caer una bolsa de manzanas que llevaba. Me sentí tan culpable, que le recogí todas las manzanas y las metí nuevamente en su bolsa. Ella me vio un poco asustada.
–Aquí están tus manzanas, perdón por tirarlas.- Le dije viéndola directamente a los ojos. No creerán lo que sucedió. Aquella chica tenía la mirada más hermosa que nunca antes había visto, unos hermosos ojos cafés, una mirada tan penetrante, por un momento pensé en no ir al cine y dejar plantada a la chica mora azul, e invitar a esta chica a cenar. –Que hermosos ojos tienes- le dije a esta muchacha sin pensarlo, ella se puso un poco roja, con una risa un poco nerviosa. –Gracias, debo irme, espero verte pronto.- dijo aun más nerviosa, tomó sus manzanas y se fue de la frutería.

La señora vio todo y solo se rio burlonamente de mi. Pensé: “Que tonto soy  al hacer esto, pero, esos ojos. Me perdí en unos hermosos ojos cafés. Soy muy tonto, debí pedirle su nombre o numero de teléfono. Sé que estoy en búsqueda de la chica mora azul, pero, no tengo ningún recuerdo de ella. ¿Y si, la encuentro y solo hizo todo esto para burlarse de mi? ¿Y, si lo que pasó realmente es que estaba tan ebrio que yo creo que la pasé bien y, no fue así?”… compré lo que tenía que comprar, lo llevé con  mi abuelita y me fui para la universidad.

Pasó el jueves, mientras yo no podía dejar de pensar en la chica de los ojos bonitos de la frutería, pero a la vez pensaba en la chica mora azul. Lo peor era que no sabía el nombre de ninguna. Pensé: “Si la chica mora azul es fea, me desagrada, o le desagrado, puedo tratar de buscar a esta otra chica”. No sabía que hacer, mi mente me jugaba sucio.

¡¡Llegó el tan esperado viernes!! No les contaré lo que hice en la mañana porque lo importante es lo que sucedió en la tarde con la mora azul. (Y si, seguía pensando en los ojos de la chica de la frutería). Mi padre me dio su carro, yo iba hacia el cine para juntarme con ella. Debo aceptar que iba demasiado nervioso, pero la ansiedad de ver a la chica mora azul en persona era mayor. Cuando iba conduciendo por la carretera, comenzó a llover muy fuerte. ¡Oh, que mala suerte! Justo en el camino que debía tomar había un congestionamiento horrible de vehículos, lo cual me retrasó casi media hora. ¡No podía creerlo! ¡Esperar tanto tiempo este día, para llegar tarde! Tenía que dar una buena impresión, así que tomé un “atajo”.

A los minutos de ir por ese camino, noté que había muchos agujeros en la carretera, yo como todo un experto al volante, los evadía sin perder la velocidad. No por nada tenia mis juegos de video de carros, aunque esto era la vida real. La lluvia se puso aun más fuerte. Faltaban diez minutos para la hora acordada, y, no iba ni cerca. No me importó aceleré  y esquivé los agujeros aun mas rápido. Y, pasó eso, pasó eso que nadie quería que pasara, se me atravesó un perro, en medio de la calle llena de agujeros, baches y zanjas, la lluvia era intensa, evité atropellar al perro dando un giro brusco, luego evite una pequeña zanja que estaba justo frente a mi con otro giro brusco. El carro patinó sobre la carretera, perdí el control del mismo, vi como iba directo a un poste de luz, no pude hacer nada. Lo ultimo que recuerdo de ese momento, es como me subían en una ambulancia. ¿Que mala suerte la mía verdad? A esta parte de la historia la llamo, “tonto atajo”.

Al carro no le había sucedido mucho, solo quedó casi inservible. Tuve suerte de llevar cinturón de seguridad, y, que el impacto fuera del lado donde yo no estaba. Porque de no ser así, no les estaría contando nada. Y yo, pues yo estaba bien. Solo me di un golpe en la cabeza, pero ya me habían cosido la herida, y tenía yeso en mi brazo izquierdo porque también me quebré el brazo. Pero, eso no era lo importante, estaba deprimido por no ver a la mora. Mi abuelita se preocupo mucho por mí, al igual que mi papa. Me disculpé con ellos, porque teóricamente había sido culpa mía.

-Kevo, este tonto juego de la mora azul se ha salido de control. Prueba de eso es verte como estas ahorita. A Dios gracias por que no te pasó nada más grave.- Fueron las palabras de mi abuelita. Yo estaba deprimido por mi padre y su carro. Por dejar plantada a la mora. Y por hacer sufrir estas preocupaciones a mi abuelita.

Pasó el día, llegó el sábado. Esa mañana  recibí un texto en mi celular que decía: “lamento mucho lo que sucedió y todo es mi culpa, espero estés bien. Te mando un abrazo. Mora Azul” En ese momento sentí tanta rabia, ya me había hartado de este juego. Así como dijo mi abuelita, se salió de control. Bajé a desayunar y mi abuelita dijo: -M’ijo, mira lo que tengo aquí.- Y me dio un papel que tenía escrito “Perdón por lo sucedido, no dejo de culparme, ve a la sala de estar y encontraras algo”.

Adivinaré, ¿Te lo dio la mora verdad? Le dije a mi abuelita un poco molesto, ella me vio con una mirada tierna y me dijo, que todo estaría bien. Levanté los hombros haciendo parecer que ya no me importaba y fui a la sala. Aunque estaba muy frustrado por el choque, mi brazo, el carro y esas cosas.

En la sala habían globos morados y azules, y uno en especial que me gustó mucho que decía “Mejórate Pronto”, mi enojo se alivió un poco. Era la mora quien había hecho eso. Abajo había otra carta que decía que llegaría almorzar a mi casa ese día y que me preparara.

Al principio dije que esta historia parecía la cenicienta, la mora como cenicienta pero en lugar de zapatilla una mora, yo el príncipe pero ella jugaba conmigo, como si fuera detective o algo. El transporte fue diferente, primero era un carro muy bonito, lo choqué y se volvió algo peor que una calabaza. Falta el hada madrina. Pues ella era mi abuelita, me ayudo a vestirme luego de bañarme y del desayuno. Me aconsejó muy bien. Me dijo que pasara lo que pasara todo estaría bien. Esa era una de sus frases favoritas “todo estará bien”. Yo siempre que ella decía eso, sentía una paz extraordinaria.

Bueno, al final de cuentas, llegó la mora a la hora que dijo, era muy linda y, vivimos felices para siempre.

Jajajajaja.

 Era broma.

Tocaron a mi puerta, fui a abrirla, y justo allí se encontraba una chica muy hermosa, con el cabello ondulado, con tez morena clara, unos ojos café hermosos, una sonrisa que me dejó tonto en ese instante. Irónicamente llevaba una blusa blanca con un dibujo de mora azul.

-Espero que esta vez no te pongas ebrio para no recordarme, no vayas tan rápido para botar mis manzanas y no reconocerme y, que no tengas ningún accidente. Yo soy la tan famosa mora azul, la que te hizo sufrir por una semana, la chica con la que te topaste en la frutería, y la que provocó que te hicieras esas heridas ayer.- Me dijo con una voz casi angelical.

-¿Por qué no me dijiste que eras tu en la frutería?- le pregunté, -No era el momento, no estaba preparada, y así como tu, llevaba prisa.- respondió. -¿Por qué tanto misterio?- pregunté, -Cuando me enteré que me estabas buscando, te iba a decir que era yo, pero Lorena me insistió en que hiciera esto. Es muy amiga mía, de hecho vivimos cerca. Ella fue quien me invitó a tu fiesta de cumpleaños. Me sorprendió mucho que me recordaras porque estabas en un estado fatal de alcohol. Aunque solo recordabas mi blusa, de ahí salió todo este juego.- me dijo ella.

La invité a pasar a mi casa, porque la pequeña charla anterior había sido en la puerta de mi casa. Tenía muchas dudas, así que le pregunté que era lo que había pasado en mi fiesta de cumpleaños.

-Sabía que me preguntarías eso- dijo ella, -en realidad, llegué un poco tarde a la fiesta, y tú ya estabas un poco tomado. Cuando me viste me dijiste muchas cosas lindas sobre mi cabello, mi sonrisa y sobretodo mis ojos. Aun sin recordarlo, volviste a elogiar mis ojos hace un par de días en la frutería. Bailamos casi toda la noche, ya no deje que tomaras pero, ya no había caso con eso. Me llevaste a una banca bajo un árbol a ver las estrellas, me mostraste algunas constelaciones y otras que tú inventaste. Fue una noche tan perfecta. Que por eso acepté hacer este juego con Lorena, para despertar más interés de tu parte. Sabes, tú y yo, y nos conocíamos antes, estudiamos el kínder juntos, y también elogiabas mis ojos. Lo recuerdo muy bien, porque mientras todos me molestaban, y decía que era fea, tú decías que yo tenía bonitos ojos. Así es, soy Violeta. La que se fue de viaje hace varios años, de hecho este año regresé a la ciudad.- dijo la mora con tanta ternura.

 Yo no podía creerlo, yo ya conocía a la mora, ella era Violeta, aquella niña que siempre que comía helado se manchaba la ropa. Que lloraba por cualquier cosa. A la que yo decía que tenía bonitos ojos (y nunca me equivoqué con eso). La abracé muy fuerte, luego la solté y dije: -Hola Violeta, soy Kevo, mucho gusto.- Y es que nos estábamos conociendo realmente.

Pasamos un largo rato platicando. Luego mi abuelita nos sirvió el almuerzo, para el postre nos sirvió pie de mora azul. No la besé ni nada parecido. Pasó el día, fui a dejarla a su casa. Me sentí el hombre más feliz del mundo en ese momento. Seguimos saliendo, nuestro logo oficial era la mora azul.

Dos meses después de salir, me disfracé de mora azul. Fui a su casa a las seis de la mañana a despertarla. (Sonrió mucho al verme disfrazado de esta manera) Le llevé rosas azules, le di un beso en la mejilla, me puse de rodillas frente a ella, y le pregunté si quería ser mi novia. Ella se puso un poco nerviosa, accedió con la cabeza para luego afirmarlo gritando ¡¡SIII KEVOO!! Luego me dio un beso, como nunca antes nadie me había dado.  Ese momento lo sentí como cuando Cenicienta y el Príncipe se casan.

Desde ese entonces, no dejo a mi niña de los ojos bonitos. Hemos tenido problemas como todos. Pero si todo sale bien, espero casarme con ella, tener muchos hijos, vivir felices y, así como les cuento a ustedes, contarles a mis hijos y nietos la historia de la misteriosa mora azul. Que por cierto después de esta experiencia esa se volvió mi fruta favorita “LA MORA AZUL”

Inspirado y Escrito por
Adolfo Penados – 2012

Extiende tus alas

26/06/2012

Una niña muy triste, se acerca a la ventana y observa como el viento hace bailar a los arboles con un suave silbido, como el sol juega a las escondidas con las nubes, como las abejas vuelan en grupo danzando por los aires de flor en flor.

La chica puede darse cuenta que ella está muy triste en esa habitación, mientras del otro lado de su ventana hay una mujer dando de comer a su bebé de apenas meses de edad, hay un perro enterrando su más preciado tesoro en el mundo, un hueso.

Ella a través de la ventana, puede ver que en el exterior todos ellos están muy felices, mientras su tarde se pinta de un color blanco, gris y negro. Deja brotar unas pequeñas lágrima.

Del otro lado de la ventana, hay un niño sucio, descalzo, con lodo en la ropa, manos, pies y cara. El ve derramar lágrimas a la niña. Se sacude un poco las manos en su camisita, toma una flor del jardín, y sale corriendo con todas sus fuerzas hacia esa ventana.

La niña se sorprende al verlo acercarse. El toca la ventana, mira  la niña, sonríe y deja la flor justo frente a esta ventana. Se aleja viendo hacia atrás para ver a la niña. Esta seca su lágrima, abre la ventana, toma la flor y sale de esa fea y gris habitación.

El niño la llama para que jueguen juntos en el lodo. Ella ensucia sus ropas, manos, pies y cara. No había sentido tanta felicidad antes.

Esta niña descubrió que su tristeza era muy pequeña a comparación de la felicidad que podía llegar a sentir con tan poco esfuerzo. Agradeció con todo su corazón a este niño. El solo sonrió, extendió sus alas, la tomó de las manos y la llevó con el a bailar al son del silbido del viento.

 

 

Adolfo Penados – 2012 

Pedazo de Caquita – Parte VII

20/06/2012

Pedazo de Caquita – Parte VII
El sueño, la maldición

Tras un día tan agitado, Daniela aceptó a Lidia en su casa, sin rencores o resentimientos, a ella aún le dolía el corazón, pero ya había perdonado a Lidia. Le dio su habitación y se quedó en un sofá en la sala de estar, acompañada del fiel Helvetic.

En el transcurso de esa noche, Lidia al quedar dormida volvió a tener el mismo sueño que desde ya varias noches le atormentaba. Ya ni siquiera podía ser llamado sueño, para ella era una pesadilla.

Sudando frío, como ya era costumbre. Dando vueltas y vueltas en la cama. La pesadilla termina de la misma manera que siempre lo había hecho, Lidia despierta dando un grito desesperado, lo suficiente fuerte y extraño como para despertar a Daniela, quien corre a la habitación preocupada. -¿¡Qué ha sucedido!? ¿¡Lidia estás bien!?- pregunta Daniela un poco agitada. Lidia lo único que hace es romper en llanto. Daniela se acerca lentamente y la abraza. Lidia se recuesta en su pecho.

-Daniela, perdóname por como te traté, soy una estúpida que no sabe nada. Roberto me mandó a la mierda por mi embarazo, me quede sin nada. Nunca tuve a nadie, sólo a ti, tu estuviste siempre a mi lado, y… yo te lo pagué tratándote muy mal… perdóname- Dijo Lidia a Daniela mientras recostada en su pecho dejaba caer sus lágrimas sobre la blusa de Daniela. Ella sonríe y la abraza aún más fuerte respondiendo: -Yo, ya te había perdonado Lidia. No llores…- Lidia da un suspiro, continua llorando abrazada de Daniela, ninguna de las dos dice una palabra más, pasan los minutos, hasta ambas quedarse dormidas en esa cama.

Ya había pasado mes y medio desde que Roberto sacó a Lidia de su casa, Lidia aún no recibía las cosas que había dejado en aquella casa tal y como Roberto le había prometido. Tampoco tenía noticias de ningún abogado para los trámites del divorcio. El tiempo pasaba. Lidia llevaba ya cuatro meses de embarazo. Las alergias hacia Helvetic fueron cediendo. A pesar del amor que sentía Daniela hacia Lidia, no le volvió a insinuar nada, ni intento besarla o tener relaciones con ella. Daniela había ayudado a Lidia con su embarazo, pero, el sueldo de Daniela ya no era suficiente para mantener a ambas mujeres, un bebé en camino y un perro. Por lo menos sobrevivían.

Parecía una mañana cualquiera, luego que Daniela se fue a trabajar, tipo once de la mañana suena el timbre de la puerta. –Que extraño, Daniela no regresa temprano de su trabajo, y menos toca la puerta. ¿Habrá olvidado sus llaves? ¿Le habrán dado el día libre?- se dice Lidia a si misma, y, abre la puerta.

¿Usted es Lidia de Díaz, la esposa del Señor Roberto Díaz?
S..s..sí, soy yo, ¿Usted es el abogado o el encargado de los papeles del divorcio con el señor? ¿Dónde están mis cosas? él dijo que me las enviaría.
Soy el oficial Alberto Castellanos, tengo que llevarla al cuartel de la policía, tenemos que hacerle unas preguntas.
¿Pero, qué preguntas, acerca de que?
Le explico en el camino señora. Acompáñeme por favor, se lo estoy pidiendo de una manera agradable porque usted también está embarazada. No me gustaría usar la fuerza, vengo con más oficiales de la policía esperándonos en un vehículo. No me haga llamarlos.
¿Dijo que yo “también” estaba embarazada? No entiendo. No veo a nadie más por acá. De igual manera, los acompaño, aunque esto no me da buena espina.

Ya en el cuartel de la policía, Lidia y unos cuantos oficiales en una oficina, como las de las películas con una mesa al centro, un par de sillas, alrededor, un vidrio grande, casi del tamaño de media pared. Lidia muy asustada, no sabía lo que estaba sucediendo, lo primero que se le vino a la mente fue: “Roberto me debió haber denunciado por algo que no hice” ella no tenía otra idea. Estaba tan asustada que comenzó a ponerse pálida. Antes de iniciar la sesión Lidia llamó a Daniela, pero no logró contactarla.

Los oficiales dijeron que no era necesario esperar algún abogado para comentarle a Lidia que pasaba, -Seré breve y conciso- dijo el oficial en jefe, -Usted es sospechosa por el asesinato de Roberto Díaz, su esposo.- Lidia al escuchar esta noticia, casi se desmaya. Uno de los oficiales en esa oficina le lleva un vaso con agua, y unos dulces. Lidia recupera su color, pero está demasiado impactada por la noticia, no puede creer, no puede creer que Roberto este muerto y menos que ella sea sospechosa del asesinato.

-Pe… Pe… Pero… Yo…- Interrumpe el oficial, disculpe señora, creo que no debí decirle eso tan rápido, por su embarazo. Usted no es la única sospechosa,  también lo es su amiga Daniela, ella ya está aquí en otra oficina. Vamos a interrogarlas a ambas para ver en que coinciden y en que no. – ¿¡Porque Daniela es sospechosa, que relación ella con Roberto!?- dijo Lidia un poco alterada.
–Según tenemos entendido, y por lo que su amiga dijo a uno de los oficiales, ella esta enamorada de usted. Y que mejor forma que matando a su esposo para tener el camino libre, ¿no lo cree Lidia?- dijo el oficial.
–Si, acepto que ella tiene ese sentimiento hacia mi, yo no se lo he correspondido. No creo que ella esta tan enferma como para matar a Roberto.- responde Lidia. –Entonces fue usted.- dijo el oficial.
-¿Qué hay de Karen? La amante de Roberto ¿Acaso ella no es sospechosa? Preguntó Lidia.
-Lo es, pero ustedes son las principales. Y, el que hace las preguntas aquí soy yo Lidia.

-Señor, necesitamos que venga un momento, hemos encontrado el arma con que sucedió el homicidio del Señor Roberto Díaz.- Suena el intercomunicador del oficial en jefe Alberto Castellanos. –Piense bien lo que dirá Señora Lidia porque cualquier cosa que diga puede ser usada o no en su contra. Se levanta el oficial de la mesa, y deja la oficina. Lidia rompe en llanto, sin saber que hacer o decir.

En la otra oficina
-Oficial Rosales: Es esto señor, un cuchillo de cocina grande, un cuchillo ordinario, fácil de obtener en cualquier cocina.
-Jefe Castellanos: Muy bien Rosales mándenlo lo más pronto posible a pruebas de ADN. Necesitamos los resultados para ver quien de estas tres mujeres ha sido la culp… (Entra el oficial Méndez corriendo en la oficina, el era quien interrogaba a Daniela en la otra oficina)
-Jefe Castellanos: ¿Qué le pasa Méndez? ¿Por qué entra de esa manera?
-Oficial Méndez: Mis disculpas señor, pero ya no hay que hacer más investigaciones.
-Jefe Castellanos: ¿Por qué dice eso, acaso se volvió loco?
-Oficial Méndez: No, encontramos a la culpable del homicidio. La culpable es Daniela. Ella misma se declaró culpable hace apenas unos minutos.
-Jefe Castellanos: Vaya, eso fue rápido. Espósenla, y llévenla a la prisión temporal que tenemos aquí en el cuartel para esperar el juicio. Y si Lidia, ya embarazada que fui a traer hoy quiere ir y verla puede hacerlo. Ah! Y háganle saber a esa mujer que estaremos vigilándola. Y que no la tendremos más aquí solo por su estado, y que puede ser malo para ese niño que lleva dentro.
-Oficial Méndez: ¡Si señor!

El oficial Méndez lleva a Daniela a la prisión temporal que se encuentra en el cuartel de la policía. Una prisión pequeña, solamente con una cama pequeña, muy incomoda, y un inodoro para que ella pueda hacer sus necesidades. Era un lugar frío y húmedo. Si Daniela tenía suerte, no tendría que estar con ratas en ese lugar. Luego de instalada Daniela en ese lugar, llevan a Lidia para que hable con ella, dándole la instrucción que solo tiene diez minutos para estar allí y las deja solas.

-Lidia: ¿¡DANIELA, QUE HAS HECHO!? DIME, ¿¡POR QUÉ ESTÁS AQUÍ!? QUE PUTAS TE PASA…
-Daniela: Relájate Lidia, si he hecho esto es por ti…
-Lidia: ¡¡NO ENTIENDO!!- Lidia comienza a llorar desesperadamente. – ¿EN SERIO, ME AMAS TANTO COMO PARA MATAR A MI ESPOSO? YO YA VIVÍA CONTIGO, INCLUSO, DESPUÉS DEL DIVORCIO CONSIDERABA NO TENER OTRO AMOR CON UN HOMBRE… Y VER SI TU Y YO PODRIAMOS INTENTAR ALGO… (Daniela comienza a llorar)
-Daniela: ¿Crees que fui yo quien mató a Roberto? Pensé que ya me conocías… Si hice esto fue porque mi corazón así me lo indicó. Éramos tres sospechosas, incluyéndote. Si fuiste tú, lo cual dudo mucho, yo tomaré los cargos por ti, para que puedas criar bien a tu hijo. Si no fuiste tú, la verdad tendrá que saberse algún día, y yo quedaré libre. Pero mientras se descubre la verdad no quiero que te pase nada, y que cuides mucho tu salud y la de tu bebé.
-Lidia: ¡ERES UNA ESTÚPIDA! Culparte para que me dejaran libre… Yo no te merezco. Tú eres para mí… (Interrumpe el oficial) –Se acabó el tiempo. Vamos Lidia.

Y entonces Lidia se dice a si misma:
-“Creo que estoy maldita, todas las personas que se acercan a mí terminan mal… ¿Acaso a eso se refiere el sueño que he tenido los últimos días? Mi padre se fue con otra mujer cuando apenas nacía Paul, mi madre se suicidó, mi hermano murió por un ataque de sobredosis, Roberto fue asesinado y soy sospechosa, y Daniela en prisión por mi culpa. Tengo miedo. Tengo mucho miedo de lo que pueda pasarle. Nunca debí buscarla, tal vez así hubiera evitado todo esto. Solo espero que Daniela no tenga el mismo fin trágico como las demás personas. ¡¡DIOS, SI ESTÁS AHÍ AYUDALA!! Si. Lo creo. Estoy maldita, siempre lo he estado, mi vida es un pedazo de caca, que digo un pedazo, una caca completa.”

Continuará… 🙂


Inspirado y Escrito por Adolfo Penados
2012 

nada mal…

11/06/2012

nada mal

Creo que todos necesitamos un pequeño lapso de tiempo para poder pensar, un tiempo para nosotros, alejarnos un poco no está nada mal. 🙂

Un suspiro

01/06/2012

Un suspiro detrás de una sonrisa estúpida marcada en su rostro.

La poca luz que emitía la luna y las estrellas entrando por su ventana.

Un ligero sentimiento de ternura, bellos colores adornando su mente.

El frío viento acompañando su soledad, su propio calor corporal dándole una falsa sensación de compañía.

Su corazón latía fuerte. Tan solo el, su mente y su corazón tratando de llevarse bien, de ser la compañía perfecta.

Cierra sus ojos, vuela por un instante, se queda dormido con ese ligero sentimiento de ternura.

*DLFT*

Publicado con WordPress para BlackBerry.

“soy de las personas que…

30/05/2012

“soy de las personas que creen que siempre existirá un pero para todo.”

“Uno de los más grandes…

30/05/2012

“Uno de los más grandes problemas en el universo es: admitir que tienes un problema.”